viernes, 19 de junio de 2009

Música - De lo que te perdiste!!




Boom Boom Kid y Fire Squad
(En Sala 565, La Plata, Sábado 16 de mayo)


Viejos son los trapos

La inquebrantable voluntad de Carlos Rodríguez, ex Anesthesia, Fun People y actual frontman de la formación Boom Boom Kid, perdura con el paso del tiempo. Aquellos años dorados con aroma a hardcore punk donde el do it yourself era la bandera de todos, volvieron para manifestarse en una jornada de recuerdos.
Fire Squad, la agrupación platense, mostró grandes cualidades para quedarse en lo más alto del podio de una escena que adolece de referentes y continúa en proceso de recambio. Con un sonido ajustado y agresivo al estilo Black Flag, los locales despertaron la curiosidad de propios y extraños. El cuarteto se fue aplaudido por un público mayormente tennager que aguardaba ansioso el regreso de BBK a la ciudad de las diagonales.
Directo y afectivo, el rastaboy no se hizo esperar. La efervescencia entre público y cantante alimentó esa relación eterna con los fans para que la fiesta fuese total. Pogo, mosh, y hasta parejas de baile en el escenario, marcaron a fuego una noche llena de glamour y corazones contentos. BBK volvió a demostrar que el espíritu rebelde y aleccionador sigue intacto, y con ganas de más. Que se repita.

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Publicado: Revista 2010, junio 2009

miércoles, 17 de junio de 2009

Música - El debut


90 animales muertos
(21 de mayo, Pura Vida, La Plata)

En el mundillo suburbano del rock platense no es común que una banda country destruya su mito y pase a escribir su propia leyenda al mismo tiempo. ¡Encima en su primer show!. Tantos demos y pruebas pilotos en myspace surtieron efecto en el público.
Tal como se esperaba los chicos de 90 animales (José, Martín, Cato y Edu) dejaron más que una buena imagen. En una noche veraniega de otoño se pusieron los pantalones largos y aplicaron la fina agudeza de sus dotes musicales, en una explosiva combinación entre Johnny Cash y reversiones de los nunca olvidados Élysées y 5 Sentidos.
El recital fue compartido con Mariquitas, quienes abrieron el show tal vez un poco tarde pero con una buena performance. El cierre estuvo a manos de Las Culebras, otra de las bandas líderes en la escena rockera local, que cada vez que hacen su presentación sorprenden con un vestuario al mejor estilo New York dolls.

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Publicado Revista 2010, junio 2009

Música


Repolución, séptimo disco de estudio de Bulldog

Por la carretera

Bulldog cumple 20 años. Toda una vida en la escena rockera nacional e internacional. Este nuevo disco de estudio, producido por Mariano Martínez (Attaque 77), se cocinó en las profundidades de las sierras cordobesas. “Ahí encontramos la tranquilidad para conectarnos con la música”, afirma Mantu, voz líder del grupo, en diálogo con 2010.
Repolución contiene 15 temas donde lo nítido y sencillo del sonido se combina con la contundencia del mensaje; lo que se traduce en la naturalidad con la que transita la producción, una mezcla de potencia e ingenio en los cambios de ritmo. “Es un juego de palabras entre revolución y polución. También podríamos agregar evolución, que encierra lo que vivimos. Esa vorágine humana. No sólo hablamos del cuidado del planeta y un mensaje para las generaciones venideras, sino de lo difícil que se nos hace ponernos de acuerdo tanto a nivel político como en el fútbol, y las cuestiones que cotidianamente estamos inmersos”, afirma Willy, el guitarrista.
Este décimo álbum en la discografía de la banda oriunda de Rosario, apunta a seguir con el crecimiento constante de perseverancia y convocatoria sostenida a través del tiempo. Ese mismo empuje llevó a Bulldog a tener un promedio de 120 shows por año, tanto en Argentina, América Latina o España. “Hemos tenido incluso más, después también cayó – cuenta Willy-. El efecto post Cromagnón golpeó fuerte en todos los sentidos. Desde ahí las trabas crecieron en cada provincia. A todos los grupos les pasó lo mismo, aunque de a poco hay una reapertura. Somos un grupo que está en constante movimiento”.
Ese mismo accionar es el que impulsa a la reflexión entre música y Bicentenario, mensaje que Willy no deja pasar. “Cuando pienso en el 25 de mayo no sólo lo asocio a lo que aprendimos en la escuela, sino al desenvolvimiento del rock en todo este tiempo, al folclore, al chamamé, al tango. Si bien el rock es importante como fenómeno cultural, es bueno que se represente a todo el abanico musical. En cada lugar donde vamos nos gusta que se expresen todas las culturas. En Argentina tenemos excelentes músicos”.
Bulldog se caracteriza por tener mensajes optimistas. No es menor que desde una canción de la banda (semillero, “Todos los perros van al cielo”, 2004), se haya conformado una organización de jóvenes llamada SEMIYERO Rock Solidario, que desde hace más de 3 años colabora con comedores infantiles. “Los chicos tienen una postura solidaria ante la vida impresionante –dice Mantu- y no piden nada. Lo bueno es cómo demuestran que se puede ayudar sin pedir nada a cambio. En realidad esas cosas deberían venir por parte del gobierno, sin embargo ellos siguen y ayudan a la gente. Haber generado eso nos da una satisfacción enorme”.
Estos 20 años quedan marcados en este nuevo trabajo que esparce el alma independiente de Bulldog. Si bien hace dos temporadas unifican fuerzas con Tocka Discos, preparan una gira nacional donde recorrerán las principales capitales del país. La presentación oficial tiene fecha: 10 y 11 de julio en el Auditorio Sur (Temperley) y XLR (San Miguel).

Contacto: Mónica Delfino 4983 1550/5903

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Publicado Revista 2010, junio 2009, Sección Cultura: Andiamo Tutti

Presidencialismo vs. Parlamentarismo


El debate interminable

De cara a las próximas elecciones legislativas, Revista 2010 estuvo presente en la conferencia “Presidencialismo y parlamentarismo: ¿un debate renovado?”, donde Raúl Zaffaroni y Juan Manuel Abal Medina desmenuzaron ventajas y desventajas de ambos sistemas.

Desde la Independencia hasta los comienzos del siglo XXI, la discusión acerca de cuál es el mejor sistema político para garantizar la gobernabilidad en Argentina, sigue latente. Si bien estos sistemas no existen en estado puro, ya que también se puede hablar de semipresidencialismo, semiparlamentarismo o distintas situaciones que mezclan ambos sistemas de gobierno, lo bueno es analizar un conjunto de variables que contribuyan a refrescar el debate acerca del desempeño de las instituciones en un determinado régimen político, en este caso en Argentina.
La Manzana de las Luces, emblema patrio donde en 1811 el General Manuel Belgrano supo ser Jefe del regimiento de Patricios, fue el lugar elegido. Organizada a sala llena por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) junto a Iniciativa para el Fortalecimiento del Estado y la Democracia (IFED), los expositores Raúl Zaffaroni, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y Juan Manuel Abal Medina, secretario de Gabinete y Gestión Pública de la Nación, caracterizaron la situación.
“Es muy importante no perder la noción que estamos hablando de modelos ideales. No existe un parlamentarismo o un presidencialismo, lo que uno encuentra son distintos tipos de regímenes políticos en un conjunto muy amplio de variables que pueden alejarse o acercarse a estos tipos de gobierno”, advirtió Abal Medina en el inicio de la conferencia.
Si bien el parlamentarismo, fundado en Inglaterra en 1640, es el sistema que prevalece en Europa, atribuirle los niveles de desarrollo o estabilidad democrática del viejo continente es una exageración. El mismo prospera en Europa y unas pocas ex colonias británicas, como Australia o Nueva Zelanda, pero no ha generado los mismos resultados en otros países. No sólo Suecia o España son parlamentaristas, también lo son Bangladesh, Turquía, Bután, Marruecos y Tailandia. Además no existen antecedentes históricos del tránsito de un sistema presidencialista a otro parlamentarista de manera más o menos pacífica.
En Argentina la reyerta entre presidencialismo y parlamentarismo se instaló en 1983 con la vuelta a la democracia, cuando la transición española funcionaba como espejo para América Latina. El presidencialismo, según se consideraba, estaba detrás de la inestabilidad democrática de la región. Ya en 1985 Raúl Alfonsín lanzó el Consejo para la Consolidación de la Democracia, una comisión asesora de alto nivel que recomendó una reforma constitucional hacia un régimen parlamentarista. De cara al Bicentenario, las teorías se han refinado conjuntamente con la evolución de los análisis que buscan otro tipo de variables (nivel de ingreso, poder militar, etc.) para complejizar el tema.

Dos modelos y un abanico de opciones

La literatura acerca de los sistemas de gobierno entiende al presidencialismo como un sistema de división de poderes y al parlamentarismo como un sistema de fusión de éstos. Mientras que en el primero el Poder Ejecutivo (PE) y el Poder Legislativo (PL) son electos de manera independiente con duración que no depende del otro poder, en el parlamentarismo es el PL quien selecciona y puede destituir al PE; éste a su vez, puede disolver a la Asamblea.
Quienes respaldan al sistema parlamentario estilo europeo argumentan que se limitaría la inclinación al personalismo que exhiben los presidentes en la Argentina, y que es más flexible frente a situaciones de crisis porque al permitir un recambio rápido del Jefe de Gobierno, evita el desgaste al que expone un mandato fijo, como el presidencial.
“Son dos modelos – continúa Abal Medina- que tienen lógicas intrínsecas particulares que obedecen a desarrollos históricos particulares, muy diferentes uno del otro. Lo que llamamos parlamentarismo es un régimen que tiene cerca de 800 años de vida que fue cambiando a lo largo del tiempo de manera evolutiva. Por otro lado, el presidencialismo es un producto de un diseño institucional. Los padres fundadores de la democracia norteamericana, pensadores de EEUU como Hamilton, idearon una forma de gobierno alternativa al parlamentarismo existente”.
“Cuando uno se introduce en el análisis lo que se ve es tantos parlamentarismos y presidencialismos como sistemas que hoy se aplican. De modo que hay una disparidad y dispersión dentro de estos universos, por eso veo más tipos ideales de gobiernos que clasificaciones precisas”, sintetiza el secretario de Gabinete y Gestión Pública de la Nación.
Para el funcionario la cuestión del presidencialismo se plantea en términos de la cantidad de capacidades legislativas que poseen los presidentes. Advierte, y no es un dato menor, que ambos sistemas, haya división de poderes o no, tienen facultades tanto legislativas como ejecutivas. Dentro de un sistema presidencialista el presidente tiene capacidades legislativas, mientras que en el parlamentarismo el Parlamento también tiene obligaciones ejecutivas.
Por eso en el parlamentarismo el análisis pasa por el sistema electoral, por lo tanto con el sistema de partidos. “Lo que separa a los parlamentarismos en su ejercicio específico es su funcionamiento en dos partidos, con un desenvolvimiento sólido y fuerte con mayorías y minorías claras, como el modelo tradicional británico, o si por el contrario tienden a establecerse con muchos partidos políticos. Con lo cual la práctica usual es un gobierno de coalición. También en el presidencialismo el número de partidos afecta fuertemente el tipo de sistema. Ya que depende del dominio del partido del presidente en las cámaras parlamentarias”, destaca Abal Medina.

El semipresidencialismo como producto de diseño

El sistema parlamentario intenta superar el grave problema de un Jefe del Ejecutivo que ocupa su puesto a raíz del voto de mayorías pasadas que ya se han desvanecido. El modelo se distingue por un aspecto central de su diseño: el Primer Ministro, cargo comparable al de Presidente, cuando observa que se pone en duda cuál es el real apoyo popular con el que cuenta, tiene a su alcance la poderosa y excepcional herramienta de disolver al Parlamento. Es decir, hacer caducar los mandatos de todos los legisladores y convocar a elecciones con miras renovar una legitimidad que se supone perdida. Si vence, sigue adelante con renovadas fuerzas. Si pierde, la nueva mayoría parlamentaria vota su remoción y elige un nuevo Primer Ministro, que gobernará, ahora, con apoyo de las mayorías. Así, ese mandatario es siempre un líder que goza del apoyo popular y del acompañamiento de una mayoría legislativa en el Congreso, lo cual le permite gobernar.
Esta especie de plebiscito es algo normal y hasta saludable en el contexto del parlamentarismo, ya que siempre es bueno que el gobierno sea respaldado por la mayoría del pueblo. Pero para los críticos del presidencialismo éste no deja espacio para que pueblo y gobierno coincidan porque atrapa al Presidente en un mandato de tiempo fijo, lo que dificulta generar consenso a la hora de afrontar situaciones de gobierno divido o doble poder (PE en manos del Presidente y PL controlado por la oposición) o inestabilidad institucional donde la “solución militar” asoma con fuerza en el imaginario social.
Por otro lado esa idea de división de poderes en el presidencialismo es sostenida por varios autores como una característica saludable ya que permite graficar una mayor pluralidad de intereses y llegar así a generar un aumento en la necesidad de acuerdos. Además la capacidad de control de los votantes se ve reflejada en el apoyo o no del voto popular a la gestión del presidente en turno, hecho que se dificulta observar en el parlamentarismo al existir gobiernos de coalición partidaria. “Como síntesis de estos tipos de gobierno -advierte Abal Medina- aparece el semipresidencialismo como producto de diseño específico, que combina en parte la lógica de los otros dos. Es el único sistema que integra presidencialismos y parlamentaristas que se transforman en él. Es un sistema que está muy bien visto porque una particularidad de los diseños políticos es que en el 99 por ciento de los casos no hay transformación, debido a la estabilidad institucional que lleva una trascendencia muy difícil de cambiar. El semipresidencialismo hace que cuando el partido de gobierno tiene mayoría en la cámara actúa como si fuese un diseño presidencialista, pero en el caso que ese partido pierda la mayoría en la cámara tiende a actuar como un gobierno de tipo parlamentarista”.

“Presidencialismo con muletas”

En plena campaña electoral, Raúl Zaffaroni, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se atreve a salir de lo meramente coyuntural. “Hay algo en América Latina que llama la atención. En estos 25 años de gobiernos institucionales por suerte no hemos tenido golpes de estado salvo el caso del autogolpe de Fujimori. Sin embargo hemos tenido presidentes electos interrumpidos. En casi todos los casos se produjeron crisis de sistema que se superaron de manera violenta. Algo no funciona en la institucionalidad de América Latina”.
El ministro de la Corte Suprema apoya la variabilidad en ambos sistemas de gobierno, pero en cuanto a la distribución geográfica de los mismos Zaffaroni advierte el dominio presidencialista de EEUU en América Latina y en el África subsahariana. “Si se empalma con los modelos de la región nos encontramos con algunas dificultades. El modelo semiparlamentario surge en Francia en un momento de crisis. Un modelo que se ha extendido en algunos países de Europa oriental con graves dificultades. El modelo semipresidencialista es en definitiva un presidencialismo con muletas que ayuda al presidente que queda en minoría en el Parlamento a terminar su mandato”.
Asimismo Zaffaroni explica las diferencias con el modelo parlamentario ya que el jefe de un sistema parlamentario también tiene poder y lo ejerce como poder moderador, como lo llamaban los constitucionalistas de la monarquía francesa. “En el momento de la crisis es el que convoca (el Jefe de Estado) a los líderes de los partidos en la constitución del nuevo gobierno y en última instancia tiene la posibilidad de disolver el Parlamento y convocar a elecciones. No es poco el poder que tiene”.
“Creo que en América Latina tenemos un problema institucional serio –continúa el ministro- y no lo podemos ver en un mero corte longitudinal, sino que tenemos que percibirlo desde una perspectiva histórica, geográfica de nuestra región. Nuestra ciudadanía ha crecido en base a movimientos populistas. Y si no fuera por esos movimientos la base de ciudadanía real no se hubiese ampliado. Si hacemos el balance del siglo XX existimos gracias a esos populismos. Sin embargo la reacción contra esos populismos ha tenido un alto grado de crueldad. Hay que pensar en reformas institucionales que eviten este tipo de regresiones. No tenemos que tener miedo a innovar pero debemos hacerlo reflexionando”, agrega Zaffaroni.
Uno de los defectos del presidencialismo es la rigidez que deriva de la duración fija del mandato del presidente, lo que en teoría priva al sistema de la capacidad de adaptación necesaria en momentos de crisis. Sin embargo, la experiencia latinoamericana de los últimos años, particularmente la Argentina, pone en cuestión esta vieja tesis. Luego de los cacerolazos y saqueos de diciembre de 2001, el Congreso designó a Eduardo Duhalde, como parte de un acuerdo radical-peronista que permitió recuperar la paz social, ordenar la economía y organizar nuevas elecciones.
Estas situaciones revelan una flexibilidad inesperada en los sistemas presidencialistas, que lograron procesar cambios de gobierno, en algunos casos acompañados por dramáticos desplomes económico-sociales, sin que por ello colapsara todo el sistema. El hilo institucional, muy tironeado, nunca se rompió del todo. “El argumento de que no tenemos experiencia para cambiar e innovar me resulta conservador. Debemos pensar en recomponer las instituciones que nos han llevado a situaciones que no queremos repetir”, concluye Zaffaroni.

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Publicado en Revista 2010, junio 2009
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